Amanece en la Peña Montañesa. Un día soleado, el calor de la furgo y el griterío de unos críos de campamento hace que levantemos de nuestro letargo. Al final nos han hecho un favor. Desayunamos con calma y después de un par de cafés, un bizcocho de chocolate y una buena dosis de vitamina D nos ponemos rumbo a la Canal Mayor para devorar la vida. La aproximación es tiesa e incómoda en algún tramo pero los músculos responden y nos anticipan un buen día de escalada.
El Quebratahuesos hace acto de presencia. Nos mira y juega con nosotros a ir, venir, volver a ir y volver a venir hasta que definitivamente se perderá en el infinito, hasta una próxima aparición en cualquier escalada pirenaica, en la que de nuevo nos deleite con su elegancia mística.
Devorando la vida es una vía guapa abierta por Papila, Iona Íñiguez y el Tronko. Roca de calidad que nos harán gozar en sus cinco largos con algunos pasos técnicos en los que habrá que afinar con el pie de gato para no resbalar. El equipamiento generoso y que la vía sea rapelable la convierte en una buena opción para esos días de tranqui o que se tenga que devolver la kilometrada de venida para volver al calor del hogar.
Al llegar a pie de vía Julen se retira y a pesar de los intentos para convencerle no se deja así que Jokin y yo nos atamos y a disfrutar del buen día. Al final en un amago de tormenta nos caerán cuatro gotas para las que estábamos preparados. Al tocar el suelo y desandar lo andado nos meteremos en el cuerpo una buena jarra de cerveza, en casa Ambrosio, para reponer bien la B12...
En definitiva otra buena vía de la Montañesa que no hay que dejar escapar...
Un saludico y hasta la vista alpinistas ;-)










