Hacía mucho tiempo que no estaba por estos paisajes áridos al más puro estilo del lejano oeste americano. Las Bardenas Reales son un territorio espectacularmente bonito, situado, en las cercanías de Tudela, en las localidades de Valtierra y Arguedas. Allí me junto, primero con Patri durmiendo en la furgoneta, al resguardo de un viento huracanado que nos hace dudar de la excursión que tendremos que hacer al día siguiente. Aún así nos dormimos con la esperanza de triunfar en un finde en el que mi hombro pide descanso severo a raíz de una subluxación.
Por la mañana la cosa no pinta tan mal y nos juntamos con Jon y Aitziber en un monumento natural que se llama Casteldeterra. Hay un poco de aire pero nada que ver con el que hacía por la noche. La temperatura es baja pero dando pedal entramos rápido en calor. Los colores terrosos con el azul celeste y el verde de algunos pastos destacan en una silenciosa armonía. En algunos momento el Moncayo se alza haciendo gala de un manto blanco que anuncia la llegada del invierno. La cadencia es constante y lo suficientemente tranquila como para ir hablando, riendo y en ocasiones apretar un poco más para sentir una respiración entrecortada rápidamente por el frío bardenero.
Monumento natural de Casteldetierra
El grupo disfrazado de ciclistas
Espectaculares montañitas
Las chicas con un precioso Moncayo de fondo.
¿BTT o Surf? Jon buscando la ola perfecta...
Menos mal que íbamos con un buen guía que nos llevaba por el buen camino...
Llegando al pastor Bardenero
Volviendo del Paso
En definitiva cuarenta kilómetros preciosos en los que las Bardenas nos vuelven a sorprender...
Un saludico y hasta la vista alpinistas ;-)