Otro fin de semana por la capital maña. Esta vez para gastar energías patinamos con mucho cuidado por las orillas de un Ebro que lleva desbordado más de dos semanas. Patinamos en pista y por el carril bici y disfrutamos de las sensaciones del deslizamiento y del movimiento sin impacto sobre las rodillas. El día es fresco pero con el ejercicio y con la ropa que llevamos hasta se agradece ese frescor en la cara. Al final patinamos sobre unos veinte kilómetros a la marcheta sobre la zona más bonita de Zaragoza.
La plaza del Pilar está llena de gente pero ahí que estamos nosotros dándole un poco al patinete.
Nuestra ruta nos regala diferentes vistas del Pilar hasta el final en el que además conseguimos ver un precioso atardecer.
Al llegar a casa después del ejercicio nos abrimos una buenísima botella de Care crianza y nos metemos entre pecho y espalda una fondue que nos deja más llenos que los sobres de Rajoy.
¡Un saludico y hasta la vista alpinistas!