Y el día después llegó. Más bien la madrugada después porque cuando suena el despertador en la furgo de Raúl son las tres de la mañana. Un desayuno potente a base de nocilla y té y en marcha que el día se promete largo. Muy largo. Nuestro objetivo escalar los tres corredores del Taillon en el día. Amanece fresco pero en pocos minutos el cardio nos calienta y con un embarque de flipar alcanzamos el collado de Bujaruelo donde todavía no quitamos los frontales. Bebemos y comemos una de nuestro enorme surtido de barritas y otra vez a la marcha. Pasado el collado la romería de frontales empieza y contamos unas cuantas cordadas. Habrá que gestionar la situación...
Cuando llegamos a la cara Oeste nuestros objetivos nos saludan y decidimos empezar por el Central a pesar de que nos tiren más las izquierdas. Un poco de mixto, una cascadica y a correr por las campas. Sin darnos cuenta estamos en la cima y coincidimos con otras cordadas que salen del Quintana. Nos informa de que está perfecto y decidimos que sea nuestro segundo objetivo. Bajamos por una excelente huella por el collado de los Gabietos y de nuevo nos vemos en faena y otra vez en la cima. Empezamos a notar las piernas y cada vez hace más frío pero hay que seguir y con la motivación por las nubes volvemos a bajar por los Gabietos. Bajamos hasta el plató. Comemos bien e hidratamos y con cierta pereza le damos al de la izquierda, en teoría el más fácil pero que nos sorprende con un par de resaltes, uno en hielo y otro en mixto que nos obligan a no confiarnos. Un poco después volvemos a estar en la cima del Taillon. Nos fundimos en un abrazo, cansados pero contentos y con un horario que nos sorprende. Decidimos ponernos otro objetivo relacionado con el hambre y la saturación de barrita en sangre. Hay que llegar a cenar a Broto...
A las ocho de la tarde estamos en la furgo y un poquito después disfrutamos de una pizza y una cerveza que nos ponen más contentos de lo que estábamos. Una buena actividad para celebrar la recuperación de Raúl y su vuelta al alpinismo. Una buena actividad que se queda para el recuerdo. Otra buena actividad en nuestros Pirineos.
Un saludico y hasta la vista alpinistas