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miércoles, 29 de mayo de 2013

Larraona y un verde que hipnotiza

Entre estudio y estudio me marco un día de descanso y decido ir a Vitoria a pasar un buen día de escalada. Por aquí este año no han cerrado el grifo y desde octubre está sin parar de llover. Para los que somos de fuera es un lujo porque al ir a visitarlos con buen tiempo disfrutamos de unos prados impresionantemente bonitos con unas estampas pastoriles dignas de libro. Telefonazos varios y Dabitxo e Irati se apuntan al plan de hacer un poco de deportiva en Larraona, una escuela alavesa selvática y todavía algo húmeda. Las paredes están en mitad de un hayedo precioso y algo sombrío pero no lo suficiente como para impedir que penetraran algunos rayos de sol que nos regalaron unos colores y unos contrastes súper bonitos. Escalamos a gusto y con buenas sensaciones y nos reencontramos con amigos peruanos que perduran y es que una de las mejores cosas que te da esta actividad que nos apasiona es toda la gente que vas encontrando por el camino.
Un saludico y hasta la vista alpinistas

lunes, 4 de junio de 2012

Larraona y los nuevos horizontes...

Seguimos con una primaver bastante friky. Esta vez nos movemos hasta Euskadi con pocas esperanzas de escalar pero aún así hacemos todo lo que está en nuestra mano para pretar un poco que no hay que perder la forma. De esta manera nos acercamos a Larraona, una escuela alavesa muy conocida por sus bloques y últimamente por sus vías que sin ser increíblemente buenas sí que nos harán pasar más de un buen rato. El pueblo de Larraona es bonito y cuidado al detalle con algunos rincones que te alegran la vista y que te hacen entender que la humanización puede ir de la mano del buen gusto...
El muro de las vías permanece semioculto por un bosque frondoso que da sombra al asegurador por lo que en invierno hará frío y la orientación de la pared que no queda a la sombra la inutilizará en verano. Todavía estamos en entretiempo así que tocó disfrutrar a tope de una caliza blanda y generalmente generosa en presas...
Al llegar al parking el entorno te cautiva y el toque bucólico pastoril de Larraona y de la aproximación hace que uno se deje llevar por la calma dejando la escalada en un segundo plano y así se limite a respirar, observar y sentir los muchos detalles que nos encontramos antes de que el oxígeno deje de llegar a nuestros cerebros...
Cuando le llega el turno a la escalada llegan Blankita, Sol y Manex y en cuadrilla pasamos un rato estupendo entre charradas, apretadas, sartus y encadenes de diferentes estilos y colores pero siempre con un grupo que animaba y se dejaba animar. ¡¡¡Así da gusto!!!
En definitiva una escuela a la que volveremos sí o sí...
Un saludico y hasta la vista alpinistas...