Ya hace dos meses de la operación del hombro y tres de que me pegara el latigazo de la rodilla. Cómo pasa el tiempo. Cuando pasó todo y realmente vi el panorama me costaba hacerme a la idea de estar con una actividad de abuelete pero como no se podía hacer otra cosa pues ha tocado aguantarse. Llevo unas rutinas de rehabilitación severas y poco a poco el hombro recupera movilidad. No sin dolor y con menos fuerza que el pedo de una pulga pero bueno poco a poco todo volverá a su ser. A lo que le estoy pillando el gusto es al correr. Suavecico, eso sí, que hay que escuchar las señales del cuerpo y de vez en cuando la rodilla todavía me pincha y hace que no pueda hacer nada más que estirar y electroestimular en varios días. No hay mal que por bien no venga así que seguimos disfrutando de la gente y de los placeres mundanos de la vida como ponernos finos de "Gastro-gym" Así pues el finde lo he pasado en parte con Lidia, Ignacio e Isidrín por las callejuelas del Tubo, entrenando en el gimnasio en un intento de vencer a la flaccidez de mi ser, viendo a Diana en su partidazo de futbol en el que aunque no ganó nos dió bien de show con segadicas a lo Karate Kid, amarilla, roja y expulsión y trotando un poco por la orilla del Ebro en un día lluvioso, tranquilo y prioritariamente dedicado a la vida hogaril
Vinico con huevos rotos con jamón
Qué contentos nos puso encontrarnos con Isidrín
Gym A PURA SANGRE
La futbolista
Un saludico y hasta la vista alpinistas







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