Dormimos bajo la Brecha de Rolando en una noche tranquila bajo las estrellas. Vivaquear en el monte y en un sitio como este es una de esas cosas de las que te acuerdas siempre y más si estás acompañado de tan buena gente. La noche pasa rápido y pronto suena el despertador. Manos a la obra. Salir del saco cuesta un infierno pero pronto empezamos a entrar en calor con un café que nos espabila algo. Recogemos y abandonamos los bártulos que recogeremos en la bajada y comenzamos la aproximación hacia la cara norte de la Torre de Marboré. Subimos a la Brecha de Rolando y bajamos hasta el plató que separa Serradets y la brecha y en dirección este continuamos la gran vira hasta llegar casi a su final. El amanecer nos sorprende en la aproximación y nos regala unas vistas de órdago de un oculto circo de Gavarnie.
El Gran Diedro evidente de la Ravier a la Torre queda oculto durante toda la aproximación y sólo cuando lo sobrepasamos aparece ante nuestros ojos. Subimos por unas trepadas hasta él y comenzamos una vía que sin duda alguna es una de las joyas del Pirineo. La vía está equipada con paraboles nuevos y sólo utilizamos los friends en el largo inicial común con la Ravier. SIDA responde a las siglas francesas de "Séule itineraire dement autorisé" y la verdad que la roca es demencialmente increible. Roger me había hablado de que era tan buena como la del Naranjo y la verdad es que las placas que nos da este itinerario son alucinantes y de escalar.... ¡Una gozada!
En definitiva una preciosa actividad en su conjunto y una vía que no hay que dejar de hacer.
¡Imprescindible!
Un saludico y hasta la vista alpinistas
