Hacía mucho tiempo que no tenía unas sensaciones tan buenas en la montaña. Una lesión que ha durado algo más de un año me ha impedido disfrutar de la montaña en su plenitud. Han sido muchas horas de esfuerzos, de llantos, de dolores, de inseguridades... pero parece que empezamos a salir del túnel. En mi última revisión en Barcelona con el Dr. Xant me dieron el visto bueno y luz verde para empezar a entrenar de manera progresiva y con esta noticia mi motivación volvió a subir como la espuma. Este viaje ha sido emocionante desde que hablé con el más joven del Rustic team, José María. Volver a mirar la méteo, ver que las cosas podían salir, soñar con volver a escalar alguna vía de hielo y mixto en Chamonix y planificar el viaje fue algo que viví con ilusión e incertidumbre. Ésta iba a ser la primera actividad después de la operación y con Jorge y José María las risas estaban garantizadas así que si fallábamos por una cosa o por otra siempre nos quedarían los buenos momentos. Puente de cuatro días y anticiclón potente significó que el jueves nada más acabar de trabajar pasé a recoger a estos dos figuras. Toda la noche viajando nos dejan en Chamonix dónde es inevitable que a uno le vengan buenos recuerdos vividos con buenos amigos. Hace un frío helador pero hacemos la mochila y nos pegamos el pateo hasta el Refugio del Plan de l´Aiguille dónde dormimos y descansamos un día del agotador viaje.
Descansados y motivados llega el momento de despertarse, convertirnos en espartanos aunque no seamos de Daroca e intentar cumplir nuestros sueños. Al salir del refugio hacía bastante frío pero la falta de costumbre de patear con todo el equipo hace que entremos en calor al tercer metro de andar. Una luna casi nueva nos vende a la única luz de nuestro frontal pero una huella bien marcada nos deja a pie de vía. Allí empieza la vista y con prudencia delego toda la responsabilidad en José María para ir cogiendo sensaciones y tirar de primero si llega el momento y me veo bien. Desde el primer resalte veo que el hombro funciona y me vengo arriba con prudencia pero con decisión y el resultado es que nos la gozamos escalando una de las vías clásicas de mixto de Chamonix en unas condiciones buenas y divertidas que nos permiten llegar hasta el collado en el que acaba la vía y al que muchas veces no se puede llegar por la falta de hielo. Cada uno vive la montaña y la escalada a su manera pero a mi me pareció una muy buena vía en la que el disfrute y el placer están garantizados y más con dos artistas de la montaña como los hermanos Galve. Poca gente vive la montaña de una manera tan apasionada y compartir con ellos esa pasión al margen del buen resultado la escalada ha sido una experiencia de las que perduran para siempre.
Al llegar a Chamonix ya de vuelta después de pasar la noche en el Refugio nos volvemos a abrazar celebrando que hemos escalado bien y sin perder mucho tiempo nos paseamos por Chamonix, nos metemos un pedazo de desayuno entre pecho y espalda y nos marcamos un viaje de vuelta en el que hay momento para todo, incluso para que te suden las manos ;-)
El Dru y la Verte
El magnífico Gaston Rebuffat
A la izquierda el extraordinario Lionel Terray
En definitiva un puente de la Inmaculada como hacía mucho tiempo que no tenía. Sin gripes ni lesiones, con un potente anticiclón alpino y con dos grandes con sello propio. Acercarse al estilo rústico ha sido algo verdaderamente divertido. Gracias chicos ;-)
¡¡Un saludico y hasta la vista ALPINISTAS!!


